Una de
las fronteras mas activas del continente americano, donde dia a dia el contrabando
persiste y se acrecienta sin medir consecuencias. El Norte de Santader de Colombia y el Estado Táchira
en Venezuela separados por la presencia
del puente internacional simón bolívar dan testimonio del negocio existente en
cada tramo de la travesía fronteriza, el
soborno por parte de funcionarios de la guardia nacional bolivariana es una
vergüenza para todo venezolano,
prestarse para el trafico de gasolina y productos escasos a cambio de una tarifa monetaria es prueba de
la corrupción establecida, cada día esos funcionarios cometen un delito que no es
castigado y su comisión aumenta siendo
mayor la cantidad de funcionarios que lo realizan sin que el ente gubernamental
investigue y sancione, por otro lado están los denominados bachaqueros, que son
individuos de nacionalidad colombiana o en su defecto venezolana que compran en Venezuela y revenden en Colombia, esto gracias al cambio del
bolívar - peso colombiano, ya que el bolívar esta por debajo del peso colombiano
consecuencia de la creciente inflación que azota al territorio venezolano cada
año, al comprar a costo bajo en Venezuela y revender en Colombia, el porcentaje
de ganancia para los bachaqueros es
satisfactorio, por esa razón esta practica se ha vuelto un constante e
innovador método para la obtención de dinero , aumentando la demanda pues cada
vez son mas las personas que se unen a esta ilícita actividad, pero como pueden
traficar este grupo de personas gasolina , comidas y artefactos, si la frontera
debe estar custodiada por la transparente
GNB? La respuesta es simple, estos funcionarios se prestan y son pieza
fundamental para el negocio de tráfico ilegal, pero además de prestarse obtienen
altas ganancias, cobran una prima a esos
denominados bachaqueros y traficantes de gasolina cada vez que salen del país
con la mercancía o su tanque lleno de gasolina. Por que no los detienen y
sancionan? Por que no evitan esas ilicitudes si es su deber? será porque las ganancias del negocio son mas
altas que sus sueldos o simplemente son meros delincuentes y no funcionarios
comprometidos, lo cierto es que el negocio ya está instaurado y lo mas grave
del asunto es la escasez que fustiga al Estado Tachira por permitirse este tipo de conductas y adentrarse en ellas.
El
gobierno Venezolano ha tratado de tomar medidas para resolver el problema, medidas
en su mayoría equivocadas, una de ellas ha sido el cierre de la frontera de diez de
la noche a cinco de la madrugada, error grave, si antes en Venezuela
escaseaba ahora va a escasear peor, ya que todo se retrasa, lo que Colombia surte a Venezuela por vía de fronteriza tardara por causa de la obstrucción de siete horas que se mantiene clausurada la frontera, esa paralización no
conviene a Venezuela y menos a la delicada situación actual, pero lo realmente irónico es que es el gobierno venezolano quien
toma esa clase de medidas sin antes revisar sus consecuencias, el problema no se va a solucionar cerrando la
frontera, el fondo del asunto es la mafia fortalecida que se ha instaurado, siendo menester indicar que la primera medida ha tomar debe ser una investigación a fondo de
cada funcionario venezolano que ha
ejercido un cargo en la frontera, investigar sus
bienes, sus cuentas bancarias, siendo estos funcionarios los primeros responsables en permitir el desarrollo frecuente de esa actividad ilícita, y de haber pruebas contundentes sancionar a estos
individuos. Ahora claramente no es un secreto
lo incomodo que resulta para el gobierno castigar por muy
delincuentes que sean, a quienes los han mantenido en el poder, es
complicado ir en contra de quienes desempeñan un papel clave en la persistencia de un modelo de gobierno y aprovechan la grave situación económica para
desvalijar a los necesitados,
no puede un gobierno con quince años en el poder gracias a un militar comenzar a perseguir
militares, y si el poder publico es indiferente a esos actos ilícitos, los
ciudadanos sin muchos ánimos callan esas injusticias, siendo competencia del
sistema judicial encargarse de investigar los delitos y castigar su comisión
pero si esté no ejerce su labor, se deduce entonces lo complejo que viene siendo que un conjunto de
ciudadanos alce su voz en un país donde por protestar reina la represión y
violencia.
Objetivamente es
oportuno reseñar que un negocio cuando adquiere fortaleza y auge no desciende
fácilmente, el contrabando es uno de ellos, los contrabandistas se afianzan de
manera progresiva y si detentan apoyo
militar, es decir, si hay presencia de corrupción, es aun mas difícil
de derribar. El poder judicial puede apresar a una gran cantidad
de contrabandistas pero el negocio seguirá existiendo mientras la moneda este devaluada
y haya complicidad por parte de un ente
del estado, se puede equiparar este hecho
a una situación que aqueja mayormente al estado colombiano
denominado el narcotráfico, y es que
este negocio ilegal no se llevaría a cabo sin el consentimiento de un gran
grupo de funcionarios del estado que dan licencia y obtienen también como en el caso del contrabando una ganancia significativa de él, individuos corruptos que sacan un beneficio
gracias al estatus que representan,
funcionarios terrestres, marítimos y de la aviación contribuyen y
protegen a poderosos narcotraficantes a cambio de un bono económico. Esto deja una cuestión clara y es que
cerrando fronteras, deteriorando
relaciones internacionales o apresando a miles de individuos, lo estados no fundan una solución coherente para tan
amplio dilema, este debe ser examinado a
fondo, desde su estructura base,
indagando las fallas que hacen posible el crecimiento de tan
considerable problema, para de esta forma llegar a la correcta reparación
de un sistema fronterizo al borde del abismo. Por ultimo es necesario que sea el ciudadano común quien se comprometa a no ser una voz silente sino al contrario comentar
este problema en la comunidad hasta llegar a escucharse en las altas esferas
gubernamentales, porque siempre va ser el habitante común del territorio nacional
el perjudicado directo por la toma de decisiones equivocadas.
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